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Visita del Dr. René Mauricio Valdez a la UEES en El Salvador

Por: Mg. Lina Salas Ramírez
La Dra. Cristina Amaya, rectora de la UEES, haciendo un regalo como anfitriona de este encuentro en el que se intercambiaron trabajos académicos y se gestaron nuevos proyectos.

La primera vez que vimos a René Mauricio Valdez en Qonakuy fue en el Seminario de Desarrollo Sostenible de 2020; un evento que logró reunir a influyentes líderes de las luchas por los derechos humanos, la economía y la sostenibilidad en nuestra región Latinoamericana. La calidad del evento, en el contexto del segundo semestre de la pandemia por Covid-19, propició profundas conversaciones sobre los paradigmas y desafíos, brindando a la vez soluciones prácticas y posibles para el cuidado de la casa común; además, valiosas alianzas como la que llevó al Dr. Valdez a visitar la Universidad Evangélica de El Salvador durante su último viaje.  

El Dr. Valdez es salvadoreño y reside en Jacksonville, USA. Tiene amplia experiencia hasta 2021 como representante del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) en diferentes países como Guatemala, Ecuador, Colombia, Argentina y Panamá, docente de posgrados en Administración Pública en Costa Rica, coordinador del programa de modernización de la administración pública de El Salvador, y desde 2020 asesor del Comité Académico Científico de Qonakuy, presidido por Bernardo Kliksberg y conformado por docentes e investigadores de nuestras universidades protestantes y evangélicas de América Latina y El Caribe. 

En la UEES lo recibió una selecta comitiva de cooperación internacional. La visita fue una oportunidad para que el investigador conociera el campus, en especial el edificio de Tecnología Educativa. Mientras la UEES se muestra comprometida con la innovación y la tecnología al plantear visiones estratégicas, renovación de la oferta académica y mejoramiento de las instalaciones para sus estudiantes, ocurre esta visita del académico, quien enfatiza sobre la importancia de llevar los efectos de las investigaciones al campo práctico de la vida: el día a día de las ciudades y sus recursos.

En la foto, de izquierda a Derecha: Lic. Walter Menjivar, Director de Proyección Social, Dr.  Dario Chávez,  Vicerrector de Investigación y Proyección Social, Dra. Cristina de Amaya, Rectora, Dr. René Mauricio Valdez, Ingeniera Mayra Guevara, Decana de la Facultad de Ingenierías, Dra. Nadia Menjivar, Directora de la Escuela de Posgrados, Mtra. Patricia de Morán, Directora de Relaciones y Cooperación Internacional

Y la puerta se abrió de par en par. Con el tiempo y las buenas alianzas un investigador como René Mauricio Valdez y una universidad como la UEES podrían hacer muchísimas cosas: publicar libros conjuntos, plantear nuevos encuentros académicos o programas educativos, colaborar en investigaciones, proyectar intercambios, conectar instituciones y metas, ¡etcétera! 

¿Qué tipo de proyectos te piensas como estudiante? ¿Qué te gustaría saber de la experiencia de René Mauricio Valdez?

Lo que ya se ha concretado, dos meses después de estos “estrechones de manos” (con todas las medidas de bioseguridad 😉), es su participación en una de las fechas del Congreso Internacional de Investigación de la Universidad Evangélica de El Salvador (21 y 22 de octubre) con la conferencia ‘Universidad, Desarrollo Sostenible y Cambio Climático’, en la que expondrá el papel medular de las universidades y otras instituciones de educación superior en la lucha contra el cambio climático

Dijo el Dr. Valdéz:

“Para mí ha sido muy satisfactorio ver cómo, verdaderamente, existe un campo fértil para la cooperación entre las universidades miembros de la red Qonakuy y entre universidades de distintas redes. Hay mucho entusiasmo y el tema del Desarrollo Sostenible es una preocupación compartida, sobre la cual es incluso posible tener un idioma común al abordar las problemáticas desde la Agenda 2030, los ODS, que son además una guía muy útil para pensar la recuperación después de una pandemia. 

Que no solo o simplemente reproduzcamos problemas previos (como puede ocurrir por ejemplo si decidimos seguir la senda de los combustibles fósiles, ahora que se da la reactivación), sino que esta acción nos permita reconstruir, dar un paso hacia adelante en el Desarrollo Sostenible, en los ODS. 

Es necesario equilibrar objetivos económicos, sociales y ambientales”.

Para esto, René Mauricio Valdéz enfatiza: 

«Las universidades están llamadas a cumplir un papel muy importante a través de la investigación aplicada, que es la orientada a soluciones, a abordar problemáticas de política pública y privada, con miras a la innovación y las soluciones prácticas a los desafíos del desarrollo sostenible. 

Es importante que las universidades manejen un diagnóstico y un concepto compartido sobre el desarrollo sostenible, que ocurra el intercambio y el apoyo mutuo». 

Otro evento al que está invitado el Dr. René Mauricio Valdez, como miembro de honor del Comité Científico Académico de Qonakuy, es el IV Encuentro de Extensión Universitaria del Nodo Caribe de la Asociación Colombiana de Universidades (Ascun), donde universidades públicas y privadas de Colombia plantearán sus propios roles en todo este escenario, desde la mirada de la extensión. Allí dará la conferencia central ‘Universidad, Desarrollo Sostenible y Reactivación’, el 21 de octubre de 2:00 a 6:00 pm (hora Colombia). ¡Así que en una semana nos vemos! 

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5 testimonios para apoyar la paz de Colombia, desde donde estés

Por: Lina Salas Ramírez. Comunicaciones, Qonakuy.

Como parte del procesos de articulación entre Dipaz, organizaciones ecuménicas e iglesias internacionales en solidaridad por Colombia, el martes 21 de septiembre se llevó a cabo la III Vigilia Ecuménica Internacional por la paz en Colombia, en la que nos encontramos personas e instituciones cristianas, católicas, protestantes y evangélicas de todo el mundo, para escuchar los testimonios que se cuentan desde diversas veredas, ciudades y barrios de Colombia.

¿Cómo se han desarrollado allí los acuerdos, la paz?
¿Cómo han compartido la tierra quienes fueran enemigos?¿Dónde han logrado cesar conflictos?
¿Dónde hay poblaciones atrapadas, amenazadas con obedecer o morir?
¿Qué pasa en los barrios con la pobreza?
¿Cómo podemos ayudar desde donde estamos?

En una hora y media de encuentro pude escuchar (y aquí menciono solo a los voceros, sin contar a todos los asistentes del Zoom) gente de Italia, Canadá, México, Estados Unidos, Argentina, que reaccionaban a los testimonios de quienes se conectaron desde Colombia para contar cómo se vive en sus regiones y de qué manera podemos todos y todas ejercer como veedores del cumplimiento de todo acuerdo que proteja los derechos humanos.

1. Las tensiones en las zonas de reincorporación y los efectos del cambio climático

Pedro Acosta, de Dipaz, reportó una situación aún difícil producto del conflicto armado. En las zonas donde se organizaron los grupos que dejaron las armas (y que por lógicas razones se consideraron prioritarias para las garantías del Estado) muchas tensiones han resurgido y se acrecienta el miedo por la falta de garantías sobre los Acuerdos de Paz a los que no se ha dado cumplimiento.


“Comunidades bloqueadas por actores armados que no permiten la movilidad, amenazas permanentes a líderes sociales, desplazamiento forzado, mayores dificultades al recibir (también y como tantas partes del mundo) a migrantes de Haití, Venezuela y África.

Las inundaciones de las ciénagas en las zonas de La Mohana (donde además el narcotráfico es muy activo) han dejado también familias sin lugar para dormir, migrando sin nada a las cabeceras municipales. Las autoridades afirman que el nivel de los ríos seguirá aumentando».

A esto reaccionó el Rev. Ángel Luis Rivera, Ejecutivo de Área para América Latina y el Caribe de Ministerios globales, un testimonio común de la Iglesia cristiana Discípulos de Cristo (USA y Canadá) y la Iglesia Unida de Cristo (USA), compartiendo una “reflexión profunda de lo que significa vivir desde la paz pero enfrentados/as a contextos tan difíciles, situaciones dolorosas”; recordando con la Carta de Pablo a los Filipenses que “la paz de Dios sobrepasa todo lo que siembra dolor y miseria y se construye con los testimonios de quienes defienden la vida y la justicia”.

2. Violencia hacia líderes indígenas, afrodescendientes y campesinos que defienden los recursos naturales.

Santiago Mesa, de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz nos recordó que las comunidades de la ruralidad colombiana están sufriendo una fuerte represión de las autoridades mismas y de grupos armados al margen de la ley, especialmente en el Pacífico Colombiano, Chocó, Valle del Cauca, Putumayo, Nariño, la Región de Mapiripán, Meta, donde están

“afrontando situaciones de despojo territorial para la imposición de proyectos agroindustriales a gran escala, muy lejanos a su identidad cultural”. “Los grupos que protagonizan el conflicto se han ensañado con estas comunidades y con los movimientos urbanos que lo denuncian. El Paro Nacional ha sido una muestra de esa represión cuando los jóvenes han liderado una lucha por los derechos humanos han sido estigmatizados, desaparecidos y asesinados”.

“Esta semana recibimos la noticia del asesinato de Odilio Bailarín, de la comunidad embera de Alto Guayabal, un líder comunitario que encausa la defensa de un cerro sagrado que se llama Cerro Haikatumá, que quiere ser explotado por la Muriel Mining Corporation, sin la protección de las autoridades colombianas”.

Más de 120 comunidades y organizaciones mayoritariamente de las comunidades rurales colombianas, que han vivido el rigor del conflicto armado y la violencia del Estado, proponen la firma de un Acuerdo Humanitario Global que busque una salida negociada al conflicto y recupere el sendero de la paz.

A este reporte reaccionó Christian Schlick de la Iglesia Metodista en solidaridad con esta realidad y con la propuesta del Acuerdo recordando a Carlos y Juan Wesley y el mantra metodista que dice:
“Haz todo el bien que puedas, por todos los medios que puedas, de todas las maneras que puedas, en todos los lugares que puedas. Y en cualquier tiempo que puedas, a toda la gente que puedas, y tanto como puedas”.

3. Riñas entre pandillas, que se pueden solucionar jugando

Luz Helena Moreno de la Iglesia Cruzada Cristiana en el oriente de Cali, Colombia, compartió un caso de éxito en el que lograron proponer una iniciativa de paz entre pandillas que se enfrentaban entre sí formando lo que llamaban fronteras invisibles, por las cuales se producían balaceras.

La estrategia Fútbol y Paz consistió en trabajar con líderes del sector para llevar a los jóvenes de las pandillas para que participaran en el torneo; con apoyo también de la Policía y la voluntad de los mismos jóvenes, que lograron perdonar sus muertos y agravios tras jornadas de deporte en las que pudieron transformar la fuerza de sus rabias y dolores.

“En medio de ese fútbol Dios se glorificó. Empezaron ellos a dejar de verse como enemigos. Dios trajo perdón y restauración a sus corazones y hoy puedo contar que muchos de esos jóvenes ya se tratan, el sector cambió de una forma impresionante y los jóvenes que no podían pasar a otros barrios ya empezaron a pasar e incluso juegan fútbol de manera amigable y otros juegos (como las guerras de agua) porque entre ellos mismos se contactan”.

Gabriela Lio nos recordó desde Italia que en el final del libro de Isaías regresan las palabras de consuelo y de inmensa esperanza que vemos tejiendo en todo el libro: “Yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva. Lo pasado quedará olvidado. Llénense de gozo y alegría para siempre con lo que voy a crear. No se volverán a oír llantos ni gritos de angustia”.

4. Pueblos que han vivido masacres, y aún hoy enfrentan amenazas.

Eder Arrieta, de Pueblo Bello en Turbo, Antioquia nos contó de los hechos victimizantes como la desaparición de 43 personas el 14 de enero de 1990 por hombres armados a manos de los hermanos Castaño. Dos masacres de las FARC en 1996 y 1999 y experiencias difíciles de superar para la comunidad pero gracias a la intervención de la Iglesia Presbiteriana (de la cual 10 creyentes desaparecieron), pudieron sumar su fuerza y resistencia para salir adelante.

“No fue el final porque nos hemos sobrepuesto a todas estas adversidades y contamos hoy con una vida social aceptable. No obstante, nuestra vida no es plena en todos los aspectos de seguridad, tenemos a veces actividades que no se pueden realizar por ejemplo, porque grupos armados de la zona quieren controlar, impidiendo también hablar públicamente de muchos temas relativos a la situación en la comunidad, pero estamos con la fe en Dios que vamos a salir adelante”.

Christie Neudfeldt de la Iglesia Unida de Canadá nos invitó a orar con base en el Salmo 139 sobre la presencia íntima de Dios aquí con nosotros.

5. Movimientos juveniles para la soberanía alimentaria, el cuidado de la tierra y la paz.

Francisco Nate, del Movimiento Episcopal Eclesial – MEC, nos contó la experiencia en la periferia de Bogotá, en Soacha, en una zona conformada tras el desplazamiento por el conflicto armado, donde el MEC ha realizado este ejercicio de construcción de paz desde la reconciliación de las relaciones interpersonales y la reconciliación con el medio ambiente, lo cual implica reconocer la paz de manera integral: una paz perfecta que no se limita a la ausencia de un conflicto.

“Reconocemos que no hay paz si no hay alimento y que no hay paz si vulneramos la tierra que nos provee; por eso trabajamos en un proyecto de Ecojusticia y paz, basado en la Soberanía Alimentaria, para reconocer los diversos tipos de violencia que ocurren dentro de la comunidad (intrafamiliar, consumos, problemas distintos en el barrio) plantear alternativas y reconocer también que el ambiente ha sido víctima también del conflicto: por la minería, el monocultivo y las extracciones para financiar a los grupos armados. Es un espacio que convoca a un diálogo intergeneracional, desde una espiritualidad activa y comprometida con la transformación de las realidades en los contextos vulnerables, sumando pequeños granitos de arena para construir una paz integral que es construir reino de Dios aquí en la tierra, en las bases que nos enseñó Jesús y haciendo uso de elementos artísticos, pedagogía popular y el encuentro.

Por eso agradecemos este espacio y escucha con organizaciones internacionales que representan gran cobertura y nos ayuda a reconocernos como ciudadanos del mundo”.

¿Qué te hace sentir todo esto?
¿Conoces otras historias que debamos compartir y vigilar?
¿Qué opinas de realizar vigilias internacionales en apoyo a estas realidades locales?

Nos vemos en las redes sociales para seguir conversando.
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